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Nuestra historia
Todo empezó con un sueño
En 1994, Miguel Batista convirtió años de oficio, esfuerzo y constancia en un proyecto propio: Talleres Batista.
Era el comienzo de un pequeño taller de barrio en Fuenlabrada. Un lugar levantado con trabajo diario, cercanía y una forma muy sencilla de entender la mecánica: hacer las cosas bien y conseguir que cada cliente pudiera volver a confiar en su coche.
Con el paso de los años, aquel taller fue creciendo junto a sus clientes. Miguel se hizo un nombre en Fuenlabrada y construyó algo que iba mucho más allá de reparar vehículos: construyó una reputación.
02
El relevo
En 2015, la historia continuó
En 2015 llegó el relevo generacional y su hijo Salva tomó las riendas del negocio.
No se trataba simplemente de continuar lo que ya existía. Había que proteger todo lo que Miguel había construido y, al mismo tiempo, preparar Talleres Batista para una nueva etapa.
El taller siguió creciendo. Llegaron más clientes, más vehículos y más trabajo. Hasta que aquel pequeño taller de barrio que había visto nacer el proyecto ya no era suficiente.
03
Un nuevo paso
Cuando un taller se queda pequeño porque el sueño se hace grande
El crecimiento hizo necesario abrir un segundo centro: una nave de aproximadamente 300 m² que permitiera ampliar la capacidad de trabajo y seguir ofreciendo servicio a todos los clientes que confiaban en Talleres Batista.
Lo que comenzó en 1994 como el sueño de un mecánico se había convertido, años después, en dos talleres consolidados en Fuenlabrada.
04
Hoy
Dos talleres. Una misma forma de entender el oficio.
Hoy, Talleres Batista continúa siendo un negocio familiar con dos centros en Fuenlabrada y con la misma idea que dio origen al proyecto: trabajar con profesionalidad, explicar las cosas con claridad y cuidar cada vehículo como merece.
Han cambiado los coches, la tecnología, las herramientas y las instalaciones. Pero hay algo que no ha cambiado: el orgullo por el oficio y por todo lo construido desde aquel primer taller.